En mecánica de fluidos, el flujo laminar describe un movimiento de aire en el que todas las partículas de aire fluyen paralelas y uniformemente en una dirección. En las salas blancas, el flujo laminar se crea mediante
unidades de ventilador con filtro (FFU)
generadas. Éstas constan de potentes ventiladores y filtros de alto rendimiento que eliminan del aire incluso las partículas más finas. A continuación, el aire limpio fluye verticalmente hacia abajo desde el techo, ya sea directamente fuera de la sala blanca o de vuelta a un circuito de recirculación.
Por qué el flujo laminar es indispensable en la sala blanca
La calidad del aire en la sala blanca no es sólo una cuestión de limpieza, sino una base de producción. La pieza central de un sistema de flujo laminar es el flujo de aire definido. El flujo laminar garantiza que:
- las partículas se retiren inmediatamente de la zona de trabajo.
- El aire contaminado no se recircula.
- El aire se intercambia uniformemente.
- se cumplen normas como la ISO 14644 o las directrices GMP.
En la industria farmacéutica, una sola partícula de polvo puede poner en peligro toda la producción. En la producción de semiconductores, un minúsculo cuerpo extraño puede provocar grandes pérdidas.
La tecnología que hay detrás – Cómo se genera el flujo laminar
Un sistema de flujo laminar suele constar de:
- Filtros HEPA o ULPA: limpian el aire de partículas de un tamaño igual o inferior a 0,12 micrómetros.
- Los elementos de conducción del flujo -rejillas o paneles perforados- distribuyen el aire uniformemente.
- Velocidad de flujo constante – Normalmente de 0,3 a 0,45 metros por segundo.
- Guía en línea recta – Vertical (de arriba abajo) u horizontal (de la pared trasera a la delantera).
El flujo laminar es la pieza central de una sala blanca en funcionamiento. No sólo garantiza el cumplimiento de la normativa legal, sino que también protege los productos y procesos, por ejemplo en el llenado de productos farmacéuticos o en la tecnología de semiconductores.